Han pasado un par de meses desde el último capítulo. En todo caso, la vida en Barcelona sigue como suele ser: protestas, encierros, más protestas, colas aquí, colas allá, atascos en Meridiana a primera hora, un invierno suave con lluvias de tanto en cuanto, y domingos de resaca para todo aquél que haya salido el sábado.
En lo que a la vida de uno mismo se refiere, recapitulemos: pasó noviembre y le siguió diciembre y cuando Palmy se empezaba a cansar de escuchar mis quejas atendí a una fiesta y me dediqué a conocer mejor a una de las presentes, a la que llamo Piecita, que me giró la cara la primera vez que traté de besarla y me dio un original discurso a continuación, cosa que mereció una primera e incluso una segunda cita en la que no me la volvió a girar. Y después se abalanzó la Navidad sobre el gentío y volé a la tierra de mi madre con una relación en la cabeza – quién lo hubiera dicho. Pasé mi primera Nochevieja en la Ciudad Condal (RZZ para ser más exactos) y me faltó poco para morir, y después de Reyes empezaron los exámenes, así que me dediqué a seguir un patrón de conducta cíclico estilo trabajo-comida-biblioteca-novia-dormir durante tres semanas, tras las cuales me echaron del trabajo ERE incubierto mediante.
Y estos días lluviosos, la vida se presenta descansada. Oficialmente en paro, pienso pasar la semana en que no hay clases para hacer el vago todo lo que pueda, lo cual explica el retomar de la historia.
Así que la canción de hoy, dedicada a los que no se cansan y siempre vuelven, aunque sea después de un par de años, en especial a Ann, que fue un personaje de gran influencia en CerebroIzquierdo, y que regresó hace unos días en un pequeño comentario. Hélo aquí, Here it goes again, de OK Go.